Basándose en los mismos principios técnicos y de diagnóstico que la Medicina Tradicional China, en Japón, la Acupuntura tuvo un gran desarrollo autónomo. No estaba permitido a los acupuntores utilizar fitoterapia (hierbas medicinales) y por esa razón tuvieron que desarrollar otras técnicas complementarias para facilitar la sanación y obtener buenos resultados. El resultado fue la potenciación de la utilización del Masaje terapéutico, la moxibustión y la ventosa terapia, tres sólidos complementos a las agujas en la Acupuntura de Japón. Otro punto que fue desarrollado fue la acupuntura sin dolor. Una acupuntura subdérmica, con agujas más cortas y finas sustituyendo las agujas más largas y más profundas utilizadas con gran efectividad por los chinos. Otra diferencia relevante entre los métodos chinos y los de Japón es la percepción del terapeuta en el momento de la búsqueda de los signos de la enfermedad y los lugares donde introducir dichas agujas más finas (la acupuntura sutíl). Este método se desarrolló por acupuntores ciegos que muy pronto se fueron muy reconocidos en Japón por sus acciones terapéuticas. Recurriendo a la palpación de determinados lugares del cuerpo conseguían realizar un buen diagnóstico y la posterior intervención adecuada al síntoma presentado.

Estos dos métodos (acupuntura de Japón -Método Manaka- y la acupuntura sutil) son ideales para tratamientos de personas de avanzada edad o para niños pues, además de no provocar dolor en el paciente es acompañado por tratamientos no invasivos como es el caso de la moxibustión, la ventosa-terapia, el masaje terapéutico y el Sotai-Ho (Método osteomuscular de rehabilitación física japonés basado en estiramientos sutiles, movilizaciones y promoción de amplitud articular).